¿Quiénes somos?

¡Una escuela de puertas abiertas!

“Vengan y Vean, sólo la experiencia convence”

Dr. Pierre Faure

El Instituto América pertenece a la Congregación de Hijas Mínimas de María Inmaculada, una comunidad religiosa con más de ciento treinta años al servicio de la sociedad en: la Educación en escuelas y casas hogar de niños y de niñas, la atención en asilos de ancianos, misiones en comunidades indígenas y el cuidado de la salud de los enfermos en distintos hospitales.

El Instituto América orienta su acción escolar en un Proyecto Pedagógico de Educación Personalizada propuesto por el eminente pedagogo  P. Pierre Faure.

Caracteriza a este Proyecto su profundo respeto a la persona humana por lo que supera individualismos,  pragmatismos, utilitarismo,  socialismo,  radicales…

Está situado sobre bases sólidas: la dignidad de la persona y sus aspiraciones más profundas en su devenir integral.

Es un proyecto de pedagogía abierta,  siempre actual que admite una continua revisión crítica de toda su estructura y que se enriquece con toda aportación, siempre y cuando sea y resulte humanizante,  personalizante, dentro de un Personalismo de signo cristiano.

Conoce y atiende la índole comunitaria de la vocación del hombre en el convencimiento de la interacción entre las personas y la sociedad.   Su dinamismo surge de la conciencia de la proyección personal hacia formas cada vez más dignas de existencia.

Exige,  por lo mismo,  un auténtico contacto personal que requiere como condición,  el respeto y la estima de la dignidad del educando,  a la vez que la estima de todo otro.

La Educación adquiere fuerza y eficacia en la calidad personal del educador.

Para su configuración,  el Proyecto Pedagógico de Educación Personalizada-Comunitaria se erige sobre raíces profundas: evangélicas,  teológicas,  filosóficas,  antropológicas.   Se alimenta de fuentes vivas y claras  (la vida misma),  se sustenta sobre la reflexión permanente acerca de la eficacia y la eficiencia de sus recursos,  medios,  instrumentos,  puestos en práctica en una simbiosis sólida y fecunda para la formación, tanto del educando, como del educador.

 

SUS PRINCIPIOS

 Como punto de partida tenemos:

 ● El personalismo es una Filosofía que considera a la persona humana en su eminente dignidad:

"El hombre,  la persona se hace más grande a medida que se

conoce a sí misma y descubre la fuerza que tiene.   Avivemos

en cada quien la conciencia de lo que es,  y aprenderá pronto

a ser lo que debe ser;  hagamos que se respete a sí mismo y

el respeto no se hará esperar."

La persona está vinculada de raíz,  obligada,  es decir vinculada profundamente, al bien,  a la justicia, a la verdad, a la belleza, a la unidad.

Estar obligado no significa en absoluto,  estar coaccionado.

Esa obligación básica es el fundamento de nuestra vida y de la alta dignidad que ésta implica.   Estar ligados es la fuente de la libertad interior o libertad creativa, privilegio que ostenta la persona entre todos los seres.

Es la creatividad de la persona la que advierte que la libertad y normas,  independencia y solidaridad,  identidad personal y apertura al entorno…son aspectos complementarios de la vida,  no contradictorios.

 

●  Cada persona es única.

 La dignidad de la persona radica en la originalidad irreductible de cada ser humano,  se opone a la comparación y a la medición.      La persona en sí es incomparable e inconmensurable,  esto exige el respeto de las diferencias y a la vez,  la lucha contra las desigualdades.   Es también la exigencia del respeto a la intimidad y a su libertad.

La Biología confirma que cada ser humano desde el inicio de su concepción,  porta un potencial genético que le es propio.   Incluso entre los propios hermanos,  es diferente.

 

●  Cada persona va construyendo una historia que le es propia.

 Todos los acontecimientos que vivimos nos llevan a ser nosotros mismos.   Son hasta cierto punto biológicos,  se inscriben dentro de nuestro yo.   Cada uno se combina en la parte afectiva y cobra importancia dentro de la armonía o desarmonía de la personalidad.

 

●  Cada persona se construye por ella misma.

Al respecto,  el filósofo personalista Emmanuel Mounier escribe:

"La persona no es el más maravilloso objeto del mundo,  un objeto que nosotros construimos desde fuera como a otros. Es la única realidad que podemos conocer  y que,  al mismo tiempo construimos desde dentro,  en una actividad vivida de autocreación,  de comunicación  y  de adhesión,  que se aprehende y se conoce.   Es su acto,  movimiento de personalización,  experiencia a la que nadie puede ser condicionado ni obligado, sólo la suscita "el llamado", esa "invitación", su convocación o vocación.   Quien se niega a escuchar ese llamado y es renuente a comprometerse en la experiencia de la vida personal,  pierde el sentido de ella,  como se pierde la sensibilidad de un órgano que no cumple su función".

Jean  Piaget  designa la  actividad  específica del sujeto pensante,  desarrollo mental,  y su manifestación como tal,  con una palabra expresiva:  "autogénesis".

Gracias a este  acto de autoconstrucción o  autogénesis  se forman las categorías mentales y se establece la actividad  lógica.  Se organiza la mente.

 

●  Cada persona se realiza según su propio ritmo.

Todo es ritmo a partir de  los movimientos  del  universo,  de las células  de  los seres vivos.   Sus ritmos biológicos determinan a la vez, las necesidades y las funciones vitales de cada uno y de su especie…Se pueden regular sus propios ritmos,  mas es necesario  tomar  en cuenta  la organización cotidiana de la vida.

Para esto es necesario reflexionar acerca de la relación entre el tiempo y los aprendizajes.

 

"El tiempo se venga de quien no lo toma en cuenta, de quien no cuenta con él".  ¡Ánimo!  ha dicho Pierre Faure:

"El  hombre,  la persona aprende a inscribirse dentro del tiempo, dentro de la duración"

 

●  Cada persona accede al saber por un camino que le es propio.

Hemos nacido para aprender.  De aquí ha de surgir una mirada positiva,  optimista,  real,  particularmente hacia quien está en situación de aprendizaje: todos,  al respecto,  pueden tener éxito.   Este éxito pasa por el respeto al  perfil mental de cada uno,  a la exigencia prudente y oportuna,  a la delicada y constante observación de los procesos del sujeto.

●  Cada persona es un centro  capaz de lograr las relaciones que lo dinamicen.

Para Emmanuel Mounier, la relación con los otros,  los lazos comunitarios que la persona aspira a crear,  las responsabilidades que asume, son los factores de su pleno desarrollo.    La dimensión social es inherente a todo ser humano y esta convicción profunda,  importante  para cada uno, de  ser  sí  mismo,  son el propio dinamismo creador, que ha de ser considerado en el proceso de llegar a ser de cada persona,  en el proceso de su educación.

 

●  Cada persona es un centro susceptible de encontrar las relaciones que la dinamicen.

La relación con los otros,  los lazos comunitarios que la persona  aspira a crear,  las responsabilidades que asume,  son factores de su pleno desarrollo con la importancia de ser sí mismo. Este dinamismo creador de toda persona exige ser favorecido,  y fortalecido.   Es orientador del sentido mismo de la educación y evidencia la aptitud del enseñante, del educador.

La educación es dar al educando el gusto,  el gozo de crearse a sí mismo,  por tanto,  el educador ha de ser apoyo para que pueda escoger su camino  (educere)  y proporcionarle lo necesario con lo que pueda realizarse  (educare).

El sentido de todo grupo humano,  etnia,  nación,  la humanidad en todos sus diversos conjuntos,  grupos,  asociaciones… es crear las condiciones que permitan a todas las personas poder ser ellos mismos.

El educador: madre,  padre,  maestro,  jefe,  gobernante... tiene  que aprovechar, crear,  suscitar,  diversas situaciones educadoras adecuadas y pertinentes que faciliten al alumno, el encuentro consigo mismo,  con los otros,  con el mundo, con la Verdad.

Esto es promover,  facilitar el desarrollo de las potencialidades de cada ser humano,  en un proceso permanente y necesario.

Es ser aliciente, estímulo, para quienes requieren confiar en sí  mismos,  y darse cuenta de que todo se puede lograr si se tiene constancia y compromiso. Pues nadie puede permanecer indiferente ante las carencias que hay en cada educando.

Corresponde a todo educador hacerse cargo, con esmero, de atender a los más difíciles  en cualquier orden.

Es propio de una educación seria y profunda,  con fundamentos sólidos y  transfiguradora,  hacer surgir toda la riqueza que hay en cada persona,  en lo más íntimo de su ser,  su verdadera realidad.  No nos engañemos con falsas explicaciones,  desestimarlas  o  ignorarlas.   El  auténtico  educador  (madre,  padre,  maestro,  jefe…)  confía y  vive la  esperanza,  fuente de toda acción que mira a un  rostro,  al  que nos dirigimos para su dignificación.   Quien llega a conocer quién es en verdad y lo asume,  alcanza la propia identidad y su vida cobra sentido.

En la identidad personal,  la realidad más original de la existencia,  se consuma el sentido de la Creación y de la historia:

¿Por qué estoy precisamente aquí?   ¿Por qué yo y no otro? La persona despierta a sí misma y a su peculiaridad, cuando otro,  (uno o varios)  se dirige a ella como a alguien valioso  con quien entablar un diálogo personal.   El ser humano necesita del otro para darse cuenta,  y  para  dar  cuenta de su propia dignidad,  lo que no es un simple resultado de esa relación.   Presupone también una  llamada  personalísima  de Dios quien se dirige así a cada uno.   Pues  como  afirma  el personalista Berdiaeff:   "La pregunta,  cuando  surge  de mi interior,   ¿Quién soy?    Es en el fondo,   la  gran  pregunta  teoándrica".   Y,  Romano  Guardini  nos dice:  "Dios llama a  la persona a ser su tú,  y más precisamente,  Dios  mismo se determina  a ser  el Tú del hombre".

Así es la persona.  Cada ser humano es  llamado,  en el sentido más pleno de la palabra.   Llamar  es  siempre  pronunciar un  nombre  que  indica la identidad  que se posee delante de Dios.

La identidad,  la singularidad de la persona es el despliegue, el llegar a ser de todo lo que soy,  a lo que estoy llamado.  Cada situación humana es irrepetible,  es resultado de una vocación única porque el carácter único de la persona humana obedece a haber sido creado a imagen y semejanza de Dios  y con este privilegio se da una relación con la existencia propia,  sólo de Dios personal.

Todo lo que nos es sustancial: cuerpo,  vida biológica, cualidades esenciales…  tiene una identidad propia,  un contenido  vital,  un  potencial  de desplegarse,  que nos hace plenamente persona.

Una existencia dotada de intimidad,  de conciencia,  de libertad,  de capacidad de respuesta amorosa y nuestra apertura a Dios,  constituye la dignidad del ser persona.

Dios se identifica plenamente con cada ser humano que,  al ser persona,  tiene una significación única con Él,  por despreciable que pueda parecer a los ojos humanos, nos ha hecho saber que

"Lo que hiciste con uno de estos mis hermanos más pequeños,  conmigo lo hiciste"  (Mateo 25,40)

Pues la piedra angular de cada existencia humana es Cristo, por eso Él ocupa la clave de toda Antropología,  de toda Pedagogía que pretende abarcar la integridad del ser humano.

En el ser humano no se habla con propiedad de reproducción en el plano científico,  que connota una repetición,  un dar lugar a simples réplicas,  sino se habla de  procreación,  término que subraya el carácter radical de individuos originales,  únicos.

Todo educador:  madre,  padre,  maestro,  superior,  jefe . . . tiene la exigencia por su misión y el lugar que ocupa con su autoridad,  de descubrir el carácter insustituible de cada existencia humana,  respetarla,  acogerla y promoverla,  antes de lastimarla irresponsablemente o ponerla en situaciones de riesgo.

Y, a cambio, responderse:

         ¿Tiene mi acción un sentido real?    ¿Vivo mi dimensión de ser irrepetible?

         ¿Con mi presencia personal,  con mi acción, añado valor a la existencia de mi mundo?

         ¿Arrojo fácilmente sobre otros,  las responsabilidades que yo debo asumir?

         ¿Oriento mi responsabilidad educadora hacia una debida personalización?

         ¿Tengo la convicción profunda y manifiesta de que cada educando es capaz de progresar?

         ¿Soy consciente de que con actitudes inadecuadas,  ademanes impropios,  expresiones burdas,  juicios desconsiderados,  puedo apagar la alegría,  la esperanza,  que empieza a aparecer en la persona del niño,  del  joven,  del adulto,  en proceso de superación?

Un Proyecto Pedagógico de Educación Personalizante es decir,  centrado en la dignidad de la persona para su realización plena,  se opone a cualquier régimen u organización que,  en lugar de favorecer progresivamente a la persona para el ejercicio de su libertad,  de su autonomía y de su responsabilidades,  la paraliza desde sus inicios doblegando al alumno,  educando o estudiante,  al triste hábito de pensar por delegación,  de actuar por consignas y de no tener otra aspiración que estar situado en un mundo que parece satisfecho.   Pues  "ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos en nuestro interior,  como promesa o posibilidad de ser".

Octavio Paz

Pero   "Ser uno mismo en un mundo que hace su mejor esfuerzo noche y día por convertirnos en "cualquiera otro"  significa la batalla más ardua que puede librar todo ser humano y nunca dejar de luchar".   Cummings

Cabe recordar el valor del silencio del que proviene la plenitud y riqueza.   En el silencio brota la vida,  se adensa la energía,  se clarifica la interioridad,  los pensamientos e imágenes logran una forma precisa,  nos acerca a una plenitud al recogernos en nosotros mismos y promueve nuestro desarrollo personal,  y,  si suscita recogimiento,  nos permite captar la realidad compleja y su riqueza.   Nos ayuda a escuchar las voces de los valores para asumirlos y vivirlos.   Y,  cuando nos abrimos a lo valioso no nos perdemos,  logramos nuestra máxima identidad personal,  en la alegría y en la paz.

La tarea de este momento es avivar la conciencia de quiénes somos,  por qué somos,  para qué somos y cómo llegar ahí,  con qué: se trata de  La educación del hombre consciente.

 

“UNA PEDAGOGÍA CENTRADA EN LA DIGNIDAD DE LA PERSONA"

El Proyecto Pedagógico de Educación Personalizada - Comunitaria del Instituto América, se erige sobre profundas raíces, (Evangélicas, Teológicas, Filosóficas, Antropológicas)  y mantiene su total coherencia en el despliegue concreto de su acción con tales fundamentos.

La enseñanza es el medio valioso puesto al servicio de la persona para su educación.  Ésta recurre a su vez, a instrumentos previstos y diseñados de tal manera, que faciliten el surgimiento de la persona del educando desde su interior.

Tal instrumentación ayuda a cada uno de los educandos cuando, al ponerse en acción y servirse de ellos, descubre sus posibilidades de desarrollo y de progreso.

La educación, la enseñanza y los aprendizajes logrados por su propia acción, han de revelarle sus posibilidades y son la ayuda valiosa para tomar conciencia de su sí mismo (lo que no puede ser revelado desde el exterior), de su personalidad, de que está en proceso de conquistarla y de que todo se le ha dado para esto, incluso los obstáculos.  Es esta, la más alta aspiración de una Pedagogía Personalista que requiere de parte de todo educador, confianza en los niños, en los jóvenes, en los adultos, una fe y una esperanza a toda prueba y la convicción de que la persona es infinitamente capaz.

Exige como educadores idóneos, cuidado con falsas expectativas, con finalidades ajenas a la dignidad de la persona, y su providencial singularidad.

El arte de la educación consigue sus fines, progresivamente, a condición de no poner al educando, al aprendiz, frente a tareas, trabajos, actividades, que aún resulten fuera de su real alcance y aptitud.

Pierre Faure precisa: “Es siempre la imperfección de las iniciales adquisiciones, lo que entorpece el desarrollo ulterior de todo educando".  

"Tengan confianza en los jóvenes, ábranles el camino proponiéndoles actividades en las que tengan toda probabilidad, si no de obtener un éxito pleno desde el principio, por lo menos sí de progresar en algún aspecto y lograr algún resultado, de tal modo que vayan descubriéndose capaces, progresivamente.

Siempre conviene ofrecerles varias opciones con las que pueda probarse a sí mismo y ante los demás, lo que sabe y puede hacer.  Obtendrá una buena dosis de confianza, punto de partida para proseguir y esto suscita en él, alegría y aviva su esperanza.”

 

ACTITUD FUNDAMENTAL

Este trato facilita el inicio de las eficaces relaciones, educador-educando, compañeros...  relaciones de persona a persona, básicas para la formación personal y comunitaria.

"Actitud que permite al yo, la actividad de hacerse con elementos que encuentra en sí mismo, mediante una operación que sólo depende de sí.  Pues la persona es siempre una creación personal de su yo".  (Luis Lavelle, Les puissances du moi, Ed. Flammarion, París).

Es importante hacer de la escuela, o de cualquier otro centro de trabajo, un hogar donde existan personas que gocen de un halo de calidez humana, de alegría, de un ambiente de acogida y de seguridad que facilita, invita, promueve, el desarrollo, deseable de cada uno y de todos.  Es el clima educador que hoy, tantos niños pequeños, como jóvenes y adultos, profesores, jefes… necesitan para realmente vivir.  La vida pide coherencia fluida, natural, que se sienta en todo el ámbito en el que se habita, se trabaja, se actúa, en donde se respire respeto y se valore el servicio.

En un centro escolar que educa y que por tanto promueve a la persona de cada uno de sus integrantes, es condición indispensable que, maestros, directivos, todo el personal escolar y padres de familia, gocen, disfruten y compartan al participar en la investigación pedagógica, en la observación del trabajo  habitual, de los diversos procesos de enseñanza, de los variados aprendizajes, de la vida comunitaria y sus momentos especiales, en el centro de trabajo correspondiente.  En el diálogo y los contactos personales, se favorece la optimización del trabajo y el desempeño de unos y otros.  De igual modo, las reuniones generales, o de grupos, o de equipos, ayudan a crear relaciones cordiales que a la vez, favorecen un clima propicio para la superación comunitaria.  Surge en ellas la creatividad, mejores formas de organización del personal, de los espacios, de los recursos, de las actividades.  Evitan la rutina mecanizada, el conformismo estático, la instalación estéril, ya que son fuente de vitalidad, de superación, por sus objetivos claros que hacen de cada reunión, una oportunidad de bien común.  Han de ser ejercicios de apertura, de criterio, y de sensatez, al valorar cada una de las sugerencias.

Las reuniones periódicas en un centro educativo son momentos favorecedores de innovaciones, creaciones, inventivas, que han de tomar forma tal, que dé aire nuevo para superar deficiencias, disolver obstáculos, fortalecer los avances, la mejora profesional y de desempeño.

La educación familiar, la escolar y la social, suelen presentar ciertos problemas que exigen frecuentemente, soluciones acertadas y pertinentes, que personalicen.

La comunidad, en algunas de sus instancias, por su experiencia y preparación, pueden sugerir algunos remediales, para situaciones relativas a padre e hijo, maestro y alumno, entre otras.  Por citar algunas por ejemplo, tenemos:

         -  cómo calmar a los más excitados;

         -  cómo dar confianza a los ansiosos;

         -  cómo fijar a los despistados;

         -  cómo ayudar a centrar a los dispersos;

         -  cómo hacer que los caprichosos recapaciten;

         -  normalizar a los inestables…

Y,  ¿qué muchacho no puede presentar estas actitudes?

Hemos oído:

         ●  Es gentil, tiene buen corazón pero no le gusta estar en su sitio.

         ●  Es azogue…  ¿Qué hacer?

         ●  Es inteligente, se interesa por todo, pero no se detiene en nada, no presta atención…   

                                    

*   *   *   *   *

Ciertamente, la educación, la formación, la enseñanza es tarea compleja, misión delicada.  "No cualquiera puede trabajar con acierto, la materia explosiva y mixta de tierra y cielo que es la humanidad de los educandos"  (Titone, Metodología Didáctica, Rialp, Madrid)

Subrayamos, la comunidad es ayuda, facilita soluciones, ofrece experiencia, porque tiene, como se espera, sensibilidad, capacidad de escucha, disponibilidad pronta, preparación sólida, pues es comunidad, hay esa riqueza, si en verdad lo es.

El educador, por tanto, ha de estar libre de toda rigidez sistemática, con la que sólo puede proponer sus formas acostumbradas de proceder desde el exterior, nulificadoras de un pensamiento original, creativo, reflexivo, dialogante, y sí, en cambio, poder aportar adecuadas estrategias.

Cabe considerar que, la imposición de normas, de principios, de formas, de intimidaciones, de premiaciones y castigos que se da en todo régimen, o educación, cuando sólo buscan resultados inmediatos con medios coercitivos: presión moral, condicionamiento social, fuerza física, está guiado por un concepto muy distante del ser personal del hombre, de su dignidad.

Pues "La mayor inmoralidad es imponer la moral por la fuerza".  (P. Merch)

Los grandes y verdaderos pedagogos - educadores, aun en poblaciones de alumnos realmente difíciles, han apelado siempre, al consentimiento, a la responsabilidad, convencidos de que: “Una verdadera educación es una educación de las libertades, y que, una libertad personalmente asumida, acepta los controles más exigentes, porque quiere probarse a sí misma que es capaz de intentar realizar, lo que ha concebido, reflexionado y quiere".

Siempre, en todo momento, es una exigencia de la persona, hacer valer su conciencia ética.

La persona es psique, vida, alma, es sujeto de sentimientos, emociones y de afectos.  Tiene la capacidad de lo divino, está en relación con Dios; es espíritu, lo que indica, tanto la vida de Dios comunicada al ser humano y principio de vida para la persona, como el hombre mismo en cuanto movido por el Espíritu Santo.

Es necesario en todo momento y por supuesto, en y durante el proceso educativo, tener presente como pensamiento, conciencia y acción, que el hombre-persona es un sujeto irrepetible, que tiene un valor absoluto para el propio hombre, porque lo tiene para Dios que lo ama en su Hijo Jesús y lo llama a la comunión con Él.

A esta condición del ser humano-persona y sujeto irrepetible, va unida necesariamente su libertad, libertad que no es sólo la posibilidad de elegir entre diversos bienes o posibilidades concretas, sino  que es ante todo, la capacidad de configurarse a sí mismo, de acuerdo con sus propias opciones.  Esta es su auténtica capacidad de autodeterminarse.

Cuando el educador (padre, madre, maestro, profesor, jefe, director, gobernante)  no ha valorado aún su propia dignidad, su propia conciencia y su auténtica responsabilidad, está propenso a seguir al pie de la letra, leyes, reglamentos, órdenes, aun aquellas que son absurdas y hasta crueles e inhumanas, de cualquier  "¿autoridad?".

Siempre es una exigencia de la persona hacer valer la conciencia, sin autoengaño y con plena responsabilidad.

Debemos cuidar el alma para evitar que nuestra libertad sea corroída por la banalidad, la superficialidad de las costumbres, por el discurso vacío, los modelos aparentes, inconsistentes... promovidos tan sólo por la publicidad.  Una buena dosis de reflexión, de análisis, de confrontación, en el silencio y en la intimidad, es siempre necesaria:

"Pensar, reflexionar, es el trabajo y la actividad más difícil, lo cual es probablemente la razón por la que tan pocos lo hacen".  (Henry Ford)

Debemos siempre y más aún en la acción educadora, estar atentos a no tomar ninguna medida por aparentar o salvar nuestra imagen, sino por honestidad y por servicio.  Ese es el criterio.

"Cuando más sabio se es, más se percibe la injusticia".

En el mundo de la educación, que efectivamente lo abarca todo, cuando el cargo que se desempeña se piensa como un deber de lealtad frente a quien intimida, se convierte en un acto carcelario, de una prisión, pues la acción nace del miedo y no, de la conciencia.  Compromiso temerario, con el "qué dirá"  o  "qué dirán" que deja de ser una acción libre, y es tan solo un sentimiento de membresía y no, una decisión personal.  Es sumisión a un código militar: acatamiento, aceptación acrítica de una orden vertical, que ignora la libertad personal,  la autonomía, el ejercicio de la conciencia.

Tal actuación, más frecuente de lo que no quisiéramos que fuera, es consecuencia y fruto de inseguridad, observable en algún equipo en el que se refuerzan recíprocamente para incumplir lo que temen no poder hacer, o no quieren, por no correr riesgos y perder su comodidad, su confort y su ubicación-rango, en la aparente comunidad. 

Esto propicia en una clase, grupo, equipo, gremio, que alguno o algunos integrantes se adjudiquen el poder de mando para coaccionar a los indecisos, intimidarlos con elementos ilegítimos, finalidades convenencieras, ajenos al verdadero bien común.

Una educación de fondo, una verdadera escuela, un educador responsable, hace adquirir a sus encomendados, cualquiera que sea su edad, actitudes críticas, sanos juicios, autonomía, conciencia responsable en una personalidad unificada, en un proceso de personalización.

La coherencia unificadora caracteriza a una educación personalizante.

El Proyecto Pedagógico de Pierre Faure se caracteriza fundamentalmente por su total y absoluta coherencia.  Coherencia que indiscutiblemente es eficaz al respetarse, mantenerse y ser presencia en la acción educadora.

Coherencia entre los propios fundamentos que se refuerzan unos a otros y consecuentemente, unifican.  Sustentos evangélicos, teológicos, filosóficos, antropológicos, son uno.  Son garantía en la bondad, verdad y eficacia, en la belleza de la educación.

La Didáctica, acción docente es su concreción, su realidad en experiencias.  Y, Pierre Faure afirma:

"La Didáctica será nuestra fuerza" en ella confluyen los principios generadores de la educación para la personalización del educando.

Es ese espíritu que impregna todo.  Es la actitud crítica permanente sobre lo que se hace y lo que se deja de hacer.

Es la que crea toda la instrumentación, organiza los recursos, los medios, para la puesta en acción de cada educando.

Es la que sólo puede ser realidad en la mente y en el corazón del educador cuando con rigor pedagógico lo prepara todo, lo analiza, lo juzga, lo valora, para que el educando tenga acceso seguro a la educación, a los aprendizajes, a la unificación de su persona.  En la Didáctica que está al servicio del verdadero progreso de los educandos, nada es insignificante, todos los factores son decisivos e interdependientes.

Programas, horarios, mobiliario, locales, espacios, financiación, personal efectivo, todos los imperativos escolares están pensados para animar con el espíritu personalizador:  respeto, acogida, silencio que favorece el encuentro con el sentido de la vida y que brota desde el interior de la persona, y garantiza la paz personal-comunitaria.

La Didáctica se ha asentado en el salón de la clase, todo lo preside y lo impregna con su intención de servicio al crecimiento y a los progresos de cada educando.  Impregna todo el salón y lo llena de vida: el material educativo, su organización, el orden, la pulcritud, los instrumentos adecuados, previstos y elaborados para que el alumno se entregue al trabajo.  Lo invitan a participar, al ponerse de manifiesto, a que emprenda y realice sus aprendizajes por sí mismo.  Todo alumno, cualquiera que sea su edad y características, ha de encontrar lo que necesita sin tener que pedirlo, es cuestión de observar, buscar y encontrar, tomar y a trabajar.  A la vez adquirirá el hábito de dejar en su sitio lo que ya no le sea necesario.

Así, despierta su conciencia de que hay y existe un bien común y valorará el sentido comunitario que implica orden, respeto, cortesía, buen trato, limpieza, organización...

Cuando han llegado a la clase, estudiantes, niños, jóvenes, de nuevo ingreso, hay que buscar cuanto antes, estrategias para que pronto dejen el anonimato y llamarlos luego, por su nombre.

La sensibilidad del educador ha de detectar el potencial de cada educando, ayudado de la discreta y respetuosa observación y mediante el seguimiento del proceso de su desempeño.

La acogida, la escucha, la respuesta pronta, la generosidad, la honradez, el gusto por la calidad, la dignidad de vida, de pensamiento y de acción, ser presencia, hacen del educador (madre, padre, jefe, gobernante, superior, director, profesor, maestro) una persona con identidad auténtica.

El proceso educacional nunca es un lujo, puesto que es un constitutivo de la naturaleza del ser humano.  Por esto, es una exigencia el que esté seguro de sus propios fines, de la selección de los medios, que den respuesta a esos fines.

Así, el maestro con su metodología, con sus estrategias, se sirve de una instrumentación válida, científica y técnica, apta para poner en acción a la persona del educando, su dinamismo íntimo, ya que cada persona se construye a sí misma desde su interior y va, progresivamente, tomando conciencia de sí y de sus responsabilidades hacia los demás, su dimensión comunitaria.

La Pedagogía, así concebida, es apta para acoger a todo joven, cualesquiera que sean sus aptitudes, sus retrasos o sus precocidades.  Y, una escuela centrada en la dignidad de la persona, no puede nunca convertirse en una aduana, es la casa de todos, de quienes la desean y de quienes ya están en ella.

Pierre Faure denuncia con vigor la idea de "alumno medio", y con la misma fuerza, la insuficiencia de la enseñanza magistral.  A cambio propone métodos a la vez que creativos, rigurosos. Su objetivo es que toda enseñanza responda a las necesidades profundas de los jóvenes de cualquier edad, a la exigencia de la conquista de su autonomía, al ejercicio progresivo de su libertad, a su cabal desarrollo intelectual, afectivo, emocional, estético, cultural, social, ético, personal.  Y que la escuela sea el lugar privilegiado donde el niño, adolescente, joven, adulto, tome en sus manos el trabajo, de tal modo, que lo haga cabalmente responsable, que adquiera la seguridad de que es valorado y reconocido como persona que es.

Tal propuesta educativa está avalada por amplias, serias y sólidas investigaciones en los diversos campos de la ciencia, del saber, de la experiencia.

Pierre Faure, educador de indiscutible prestigio y experiencia amplísima, sustenta su propuesta pedagógica sobre principios, conceptos, investigaciones vitales, coherentemente organizadas, estrechamente vinculadas a la "primacía de la persona del educando", y propone a partir de ello, una acción didáctica válida para todos, en la salvaguardia de la dignidad humana, y del misterio de su singularidad.

Se ha surtido de una enorme cantidad de fuentes tan valiosas, a partir de clásicos, antiguos, modernos y contemporáneos, analizadas, estudiadas, valoradas y seleccionadas.

Citamos algunas a manera de ilustración:  Platón, Montaigne, Juan evangelista, Pablo de Tarso, Agustín de Hipona, Ignacio de Loyola,   M. Blondel, Mounier, P. Merch, L. Lavalle, Itard, Séguin, Montessori, Lubienska, V. Frankl, Marcel Jousse, H. Parkhurst, A. Ferrière, Démolins, Freinet, Konrad Lorenz, H. F. Harlow, Pikler, Piaget, Inhelder, Edgar Morin, Edgar Faure, las encíclicas sobre educación de Pío XI, de Pío XII, la Declaración Conciliar sobre Educación, del Vaticano II . . .

 

 

Maurice Feder, Pierre Faure y su gran discípulo J. M. Diem aseguran:  La enseñanza personalizada es una respuesta, la más apropiada hoy, a las profundas necesidades de los jóvenes, de los educandos, de los educadores, maestros, enseñantes y de la Sociedad en general.

Sí,  ¡Otra escuela es posible!

¡Trabajemos ya,  de otra manera!

 

Veamos:

Los Espacios

El espacio de que se dispone para enseñar y aprender ha de facilitar los movimientos vitales: respirar,  circulación sanguínea, para lo cual convienen los previstos desplazamientos de alumnos y maestros.   Tales como buscar, sacar, guardar, ir, venir, salir, entrar, abrir, cerrar, recorrer, acomodar, en función de administrar los recursos requeridos para el trabajo escolar, para los diversos aprendizajes.

Todos los movimientos son ordenados, llevan a controlar el cuerpo, el ruido, a respetar a los demás en sus personas y en sus trabajos, por eso todos saben que el ruido no hace bien y que el bien no hace ruido. 

 - Por tal, el espacio ha de ser funcional que facilite a todos verse el rostro, conocerse, aceptarse,  es la clase, comunidad.

- Las mesas y  sillas han de ser cada una, unidades independientes, antropométricas, desplazables para permitir la variedad de actividades  que se realizan en el aula. Tanto sillas como mesas son de patas verticales, gracias a eso se evitan  tropiezos y  pueden  armarse en conjuntos de mesas que se agrandan según necesidades.

- En el aula se procuran espacios libres disponibles.

- El área ha de mantenerse estimulante, agradable, libre de accesorios inútiles que suelen contaminar visualmente.

- Se cuenta con libreros, anaqueles, perchero, estantes, tableros funcionales.

“El alumno, el niño, el joven aprenden moviéndose”

 

El Tiempo

- Horarios, a la vez que precisos, flexibles.

- Higiénicos: toman en cuenta las exigencias de las diversas actividades, trabajos y aprendizajes.

- Prevén tiempos para la investigación, el estudio,  la  impregnación y la retención en la memoria de lo aprendido.

- Tiempos óptimos para el trabajo autónomo, para el cambio ordenado al trabajo grupal, al intercambio, a la recuperación.

-  Tiempos fuertes y tiempos débiles.

-  Descanso y recreación, deportes, espectáculos…

-  Actividades cocurriculares.

 

La Programación

Es un instrumento fundamental para el trabajo, para la personalización, pues el educando ha de aprender a situarse y a definirse, a tomar siempre conciencia de su hacer, y de su actuar.

La programación lo habitúa a saber a dónde va y de dónde parte, a mirar totalidades integradas, el todo y sus partes constitutivas.   Una enseñanza pasiva no cabe en este Proyecto, ni tampoco ir en pasos estancos de corto alcance, ni  faltos de fluidez, ni sin consecuencia.

-  Consiste este instrumento en la selección ordenada y secuencial de las nociones fundamentales a aprender, de  una  ciencia, de una disciplina que ha prescrito y propone la autoridad oficial escolar.

-  La selección se toma para ser reorganizada por el profesor, maestro o enseñante y  facilitar claridad para desarrollarlo, trabajarlo y aprender.

-  Con claridad y pulcritud se entrega por escrito a cada alumno, es de su propiedad para trabajarlo, lo consulta siempre.

   Es su responsabilidad cubrirlo desde el inicio del ciclo escolar.  Está adaptado a su edad y al nivel escolar que cursa.

- Puede estar exhibido en un lugar efectivo para su  visualización, en el salón de clase.

 

Las Guías

-  Generalmente y es muy conveniente facilitar el acceso al trabajo sobre la programación, con alguna o  algunas guías e  indicaciones de trabajo.

- Para trabajar con la guía, cada alumno, tiene a su disposición variados materiales, recursos, apoyos, que tienen en la sala de clase, debidamente organizados, expuestos y al alcance.

Se trata de diccionarios diversos,  mapas,  planos,  láminas, modelos tridimensionales, ilustraciones,  ejemplares  diversos. . .  todo previsto rigurosamente, siempre pulcros, bien conservados, íntegros.

El alumno aprende a mantenerlos, a usarlos, a consultarlos normalizadamente, con delicadeza, y finura, cuando el objeto lo requiere.

El manejo de estos recursos es un rico y valioso aprendizaje.   Gracias a la guía y sus recursos disponibles, la programación se aborda y el trabajo realizado al respecto, es fructífero y eficaz.  Es personalizador.

Habrá guías que ayudan a ejercitar lo abordado y aprendido, a aplicarlo, o también a comprobar si se acertó, funcionan de control.

La actividad que se despliega al resolver las guías es importante para que el alumno vaya desarrollando, descubriendo su propio ritmo de trabajo, el maestro lo registrará, toma cuenta del mismo y anima al alumno a aprovecharlo, a la vez que a superarlo progresivamente hasta optimizarlo.

Las guías tienen un alto valor personalizador.  Superan el conocimiento uniforme en el grupo, así como a la exclusiva exposición oral colectiva del profesor, que si bien, no desaparece, tampoco será ya la única y exclusiva.

La guía es ayuda valiosa que sostiene progresivamente la atención, el esfuerzo que requiere una búsqueda con resultados, el gozo de acertar, de descubrir, de conocer más y quizás lo más valioso, descubrirse el alumno en sus posibilidades y progresos.

 

El Plan de Trabajo

Las programaciones y las guías tienen un importante valor personalizante, pues el alumno sabe de dónde parte, a dónde va a llegar y conoce con qué cuenta en su aula y cómo está organizada, sabe que él es quien asume su trabajo, su responsabilidad de aprender para progresar.

Sabe también que tiene otra gran ayuda para apoyar con mayor precisión, el cumplimiento de sus compromisos escolares.  Es otro valioso instrumento, se le conoce como el Plan de Trabajo, su plan de acción que él mismo elabora.  Lo ayuda a tener claramente y con precisión su proyecto próximo a cumplir.  Él consigna lo que pretende realizar, lo que quiere aprender, lo ha reflexionado tomando en cuenta el camino a recorrer, los tiempos con los que cuenta, su ritmo de trabajo y de aprendizaje, los recursos y apoyos de que dispone y puede allegarse, así como la organización de la jornada escolar.

Lo elabora según le convenga, para cada día, semana, quincena, y tiene un tiempo disponible para esta planeación, al final de la jornada.

Esta experiencia le ayuda a calcular acertadamente su tiempo, a distribuir sus actividades y a ser responsable de su hacer.

Este instrumento es clave para la economía de la persona, de sus tiempos y recursos, pues todo alumno que ha planificado su jornada con la anuencia del maestro y dado, cuando sea necesario, su visto bueno, llega directamente a su clase diariamente sabiendo en qué se va a ocupar, qué va a trabajar, qué quiere ahora aprender.

Con este plan de trabajo de cada quien, no hay razón para esperar en filas una entrada cotidiana en forma simultánea y colectiva.  Cada uno llega, entra y se pone a trabajar.  Todo ha sido dispuesto para ello.  La presencia de otros, la del maestro, no distraen, ayudan.  Hay calma, silencio activo, buen ambiente para iniciar el día.

Este plan de trabajo debidamente previsto con días de anterioridad, cuando ha pasado la noche, el subconsciente prepara el trabajo consciente.

Lo que se ha deliberado, elegido, decidido, mueve desde el interior, reúne las energías, las encauza y refuerza la atención.  Además el alumno tiene el gusto de realizar sus propias previsiones.

Psicológicamente están creadas las condiciones favorables para un trabajo provechoso.  Se cuenta además y por supuesto con la acogida del maestro.

Toda autodeterminación con las mencionadas características es una valiosa aliada para una acción eficaz, le añade valor.  Es un ejercicio de la libertad que ha de conquistarse cada día progresivamente y es apoyar el acceso a la autonomía.

En toda planeación, en todo trabajo, en toda decisión y acción hay que cuidar con esmero, la honestidad, la autenticidad, la responsabilidad en la persona, con un sentido claro de la comunidad y por ella, el sentido de la ayuda.  Montessori lo expresa concisa, precisa y claramente: “Toda ayuda innecesaria dada al niño, retrasa su progreso"  y nos refuerza con frases originales de los niños: “Ayúdame a hacerlo solo", válidos principios para todos y para todo.

A propósito de lo mencionado, la Didáctica personalizada fauriana pone a disposición de los alumnos los autocontroles, la autocorrección que ha de ser a la vez, instructiva y formativa.

Los alumnos se van conociendo a sí mismos mejor, a juzgarse personalmente sin falsas expectativas, a fortalecer su sentido de responsabilidad de sus avances, a hacerse cargo de sí mismos.

 

 

La Puesta en Común

Quien sabe, conoce, crea, inventa, debe compartir, siente esa necesidad gozosa de poner ante los demás esos bienes y sus valores.  Eso es poner, presentar a la comunidad del grupo, de su clase o a más.

Es la Puesta en Común un momento deseado, se realiza preferentemente en una sesión al final de la jornada, cuando el salón de la clase ya está ordenado en cuanto a que todo lo utilizado y necesitado, ha vuelto a su lugar o está en su sitio.

Los alumnos se han dispuesto a escuchar, mirar, participar, colocados frecuentemente en círculo. 

 

Están puestas las condiciones:

  • No se trata de hacer perder el tiempo.

  • Quienes exponen se han preparado, saben que ha de proponerse algo valioso.

  • Hay que estar listos para decirlo lo mejor posible.

  • Tienen la certeza de que lo que  aprendieron,  saben, descubrieron, no es para sí.

  • Los ponentes explican la finalidad del tema.

  • Comparten lo que disfrutaron y si las hubo, explican las dificultades y por qué lo fueron, así también, cómo las superaron o no.

En la puesta en común el maestro participa respetuosamente.  Procura que no haya el monopolio de la palabra.  Mantiene y recuerda que es una participación comunitaria que ayuda a los tímidos a que se atrevan a expresarse, a que los parlanchines aprendan a callar para pensar y escuchar, a que los excitados se calmen y que cada uno, respete y aprecie a los demás en su persona y en su trabajo

Este importante momento se presta a suscitar iniciativas, a decidir, arreglar problemas sin ser un aparato disciplinario.  Ha de suceder todo con normalidad.

 

Se dan oportunidades de descubrir que lo presentado y supuestamente aprendido o sabido, aún no lo está.  Se ayuda a tomar conciencia de ello y a sugerir medidas remediales adecuadas, así como aceptarlas.

Todo lo relevante de lo presentado en común, aunado a las investigaciones y demás, conviene registrarse y conservarse en los respectivos portafolios, una prueba innegable del trabajo efectuado.

El trabajo en el aula y en la escuela obviamente si así conviene más y mejor, puede realizarse en equipo: desarrollo de un tema, presentación de una obra literaria, artística, científica, religiosa...  Una expresión musical: solista, dúo, trío, conjunto, canto, danza.

En todo y siempre, es necesario un extremo cuidado en la expresión (oral, escrita, u otros lenguajes, como el icónico, el análogo, el plástico, el dinámico…), una valiosa ayuda al respecto son siempre la amplia variedad de controles.  Hay que aprender a manejarlos, a solicitarlos, a crearlos.

Tiempos de Integración

 

Estos tiempos son necesarios para las actividades que favorecen el desarrollo en la persona del sentido del ritmo, fundamental en el aprendizaje de la lectura, de la escritura, de la redacción de la composición, de la invención, del habla, del discurso, del diálogo, así como del bien caminar, de los ademanes… Incluye el canto, la música, y la educación del movimiento con los ejercicios de la Psicomotricidad.

Tales actividades han de entrar en los “tiempos fuertes” de la jornada escolar, en los que, el alumno aprende a ubicarse en el espacio, a manejarlo, a saber distribuirlo y controlarlo. Toma a la vez conciencia de su cuerpo, analiza sus gustos, se define y afirma su lateralidad y lateralización.

Anne Marie Audic ha señalado con su autoridad en este campo de la Psicomotricidad, y con fuerza, que el cuerpo atento y obediente a un cerebro ordenado y activo, hace al espíritu penetrante y lúcido, la concentración mental se vuelve más profunda, y la disponibilidad a la acción, mayor. Es una habituación a apreciar el silencio para poder escucharse a sí mismo, a los demás y a las voces del entorno natural y cultural.

La Psicomotricidad ayuda a llegar a ser plenamente sí mismo, dentro de su propio entorno, dentro de sus espacios y de su tiempo, porque la actividad mental se desarrolla progresivamente y asimismo, se fortalece. Como consecuencia, las adquisiciones escolares se hacen más fáciles y permanentes.

La Psicomotricidad tiene un lugar privilegiado en la educación personalizante, con sus propios objetivos, al servicio de la integridad del educando. Se sirve de juegos, danza, momo, marchas, ejercicios de respiración puestos a favorecer el descubrimiento de las habilidades corporales, de su flexibilidad y en síntesis del yo interior.

Tiempo - Espacios - Lugares

El desarrollo psico-físico con la variedad de actividades posibles, ha de favorecerse.  Prevenir y proveerse de lugares, equipos adecuados, es un ejercicio del orden, de la creatividad de la colaboración.  Han de darse con la frecuencia necesaria y con las mismas características para la superación de la persona y la comunidad.  De estas necesidades surge la organización de los Consejos Estudiantiles, las Asociaciones de Alumnos, las mesas directivas…

Con ellas se planean, se organizan y se realizan: días al aire libre, a campo amplio, salidas inteligentes, excursiones, espectáculos… todos son elementos fortalecedores de la persona, de la comunidad.

Una escuela de educación personalizada no puede dejar de abrirse permanentemente a la comunidad, a la sociedad…  Y trabajar conjuntamente con los padres de familia y el consejo de los maestros, organismos activos que aportan sugerencias valiosas, proponen servicios, colaboran de tal manera que sus acciones ayuden a construir,  a mantener y a acrecentar el sentido comunitario y a la Comunidad.

Es conveniente que cada organismo, grupo, equipo, clase, clarifique los niveles respectivos de su actuación, y mantenga su correspondiente ubicación y uso, conozca, acepte y respete los límites con sentido de responsabilidad, de orden, de entendimiento, de organización.  Así todos se convierten en agentes, en facilitadores de bienes y servicios dando fluidez al Proyecto Pedagógico de Educación Personalizada y Comunitaria del que todos deben conocer sus fines, sus principios, sus recursos, su didáctica con su instrumental y sus respectivos alcances.

Afirmamos:       SÍ ¡HAY OTRA MANERA DE EDUCAR!                

El Proyecto Pedagógico de Educación Personalizada, de Pierre Faure.

Proyecto que responde a numerosos interrogantes de la actualidad, tales como la enorme y marcada heterogeneidad de los alumnos, los diversos y cuestionables motivantes de hoy, de los jóvenes y de los estudiantes, los diversos ritmos para las variadas adquisiciones, la convivencia en la misma aula de los lentos y de los precoces.

Realidades que se presentan desde el maternal, el preescolar, la escuela básica, la media, la superior, profesional… Todas influidas por las peculiaridades múltiples que presenta la vida familiar, la eclesial, la social, la nacional, la internacional… la escuela paralela que con mayores recursos es aún más incisiva, y los sitios tan abundantes y diversos de "recreación" que consumen tiempos valiosos de sus recurrentes y a veces, vidas.

Es este Proyecto una posible salvación con su riqueza, con su naturaleza, con su punto de partida y el de llegada, sus graduales expectativas, sus enseñanzas con sus recursos, la actitud fundamental del educador  . . .  Un Proyecto que usa otro lenguaje, otra nominación propia para su misión, y coherente con su hacer, con su acción.  No habla de  "Pedagogías Diferenciadas".

Su misma razón de ser, su fundamento, prefiere hablar de "enseñanza personalizada"  porque va más allá de simplemente ver "diferencias individuales", ritmos diferentes, conductas evidentes.

La educación que se centra en la dignidad de la persona del educando, asume a cada uno en su totalidad, en su integridad psíquica, psicológica, afectiva, familiar, social, espiritual. Es consciente de que hay alumnos contentos, alegres, felices, satisfechos; otros en cambio, están lastimados, heridos y posiblemente ni siquiera sean conscientes de ello, sólo se manifiesta en ellos de algún modo y que hemos de estar atentos, dispuestos a percibir.

Los hay maltratados, rechazados, juzgados, que en la mayoría de las escuelas son los inaceptables…  y no sólo por quien funge como  "educador",  "maestro",  también por directivos y por la presión de los padres de familia, frente a los cuales, este personal se doblega.

Pierre Faure quien tiene en común  "otra manera de educar", con otros verdaderos y grandes pedagogos, sostiene que la puesta en acción de las propias personas, en un medio acogedor, les revela a sí mismas sus posibilidades de desarrollo, de progreso, al descubrirse capaces de ello, tales como son, a pesar de lo poco que creen ser. La actitud de fe, de confianza del profesor, y con su ayuda, puede poner al alumno en condiciones de tomar conciencia progresivamente de ello.

Y dice Faure, es así la modesta pero eficaz y altísima ambición de una verdadera pedagogía.

Sí, ayudar a cada niño, a cada adolescente, a cada joven, a cada adulto a construirse progresivamente, a adquirir saberes, a vivir dignamente con los otros, se está ya en vías de cambiar el mundo y que pueda llegar a ser más amable…

Un proyecto tan noble, se cuida, se cultiva de forma permanente,  se profundiza,  se le revitaliza,  se asimila,  se vive y se comparte.

 

 

 

Abril 25 de 2018

 

María Concepción Flores Montúfar    

Educación Incorporada

En el Instituto América, estamos conscientes de la importancia de trabajar bajo un marco normativo que le de certeza a los estudios de nuestra comunidad educativa. Por eso, estamos incorporados a la SEG, con modalidad escolarizada con los siguientes acuerdos:

Jardín de Niños: Acuerdo Secretarial 292-97 de 3 de septiembre de 1997.

Primaria: Acuerdo Secretarial 283-97 de 5 de septiebre de 1997.

Secundaria Matutina: Acuerdo Secretarial 284-97 de 5 de septiembre de 1997.

Secundaria Vespertina: Acuerdo Secretarial 285-97 de 5 de septiembre de 1997.

Bachillerato incorporado a la SEP: Acuerdo Secretarial 06/0339.

Licenciatura en Educación Preescolar: Acuerdo Secretarial 294-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Primaria: Acuerdo Secretarial 295-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Español: Acuerdo Secretarial 296-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Matemáticas: Acuerdo Secretarial 297-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Historia: Acuerdo Secretarial 298-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Química: Acuerdo Secretarial 299-97 de 8 de septiembre de 1997.

Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Lengua Extranjera (inglés):

Acuerdo Secretarial 300-97 de 8 de septiembre de 1997.

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